Dark Mode Light Mode

Sirât y su camino hacia los Oscar: cine que arriesga y emociona

Sirat (2025) Sirat (2025)
Sirat (2025)

Sirât y su camino hacia los Oscar

En el cine de hoy, donde a veces todo parece demasiado familiar y las mismas historias vuelven una y otra vez, aparece Sirât, una película que nos recuerda que el cine también puede ser un espacio abierto y sin reglas. Óliver Laxe, director que nunca deja de explorar, nos trae esta historia que ya no es solo una película; es un viaje, una experiencia, una invitación a ver un mundo donde lo antiguo y lo contemporáneo se cruzan, donde lo íntimo y lo colectivo se mezclan, y donde cada plano parece estar cargado de secretos que descifrar.

 

Elenco de Sitar (2025) en el festival de Cannes -Photo by Pascal Le Segretain/Getty Images.
Elenco de Sitar (2025) en el festival de Cannes – Foto de Pascal Le Segretain/Getty Images.

 

Un relato que comienza en rave y llega al desierto
La historia de Sirât empieza en un lugar que no esperarías: una rave en el sur de Marruecos. Allí, Luis, un padre desesperado, inicia una búsqueda poco común para encontrar a su hija desaparecida. Lo que parece un simple viaje familiar se convierte en una aventura con autocaravanas, noches de arena, música electrónica y amaneceres que se alargan. Pero esta rave no es solo fiesta; allí todo se desmadra, sorprende y arrastra hacia lo más profundo de la rave. Y el desierto, lejos de ser solo un escenario, se convierte en una ampliación de emociones de los personajes, en un espacio donde la pérdida, la emoción y la esperanza se sienten reales. La película traza así un puente entre la emoción y el dolor, entre lo que tenemos y lo que podemos perder.

 

Sirât en la mirada del mundo
Sirât
no ha pasado desapercibida. Su calidad y potencia narrativa la han llevado a ser seleccionada como la representante de España en la categoría de Mejor Película Internacional para los Oscar del 2026, un honor que refleja la confianza de la industria en esta obra única. Además, ha sido reconocida en festivales internacionales, obteniendo el Premio del Jurado en Cannes y despertando reconocimientos de la crítica mundial, con publicaciones como The New Yorker considerándola la película del año. Incluso en taquilla, el público ha respondido con entusiasmo, tanto en España como en Estados Unidos y Francia, donde la película ha sorprendido con cifras relevantes. Este recorrido demuestra que estamos ante una película que no solo busca premios, sino que también conecta con quienes la ven, generando emoción y conversación.

 

Sirat (2025)
Sirat (2025)

 

Un viaje que desafía al espectador y nos sorprende
Para nosotros, que vivimos del cine en Rodar  en  Aragón, Sirât es un recordatorio de que la tradición y lo nuevo pueden ir de la mano. La película se atreve con algo distinto: no es una comedia ligera ni un drama convencional, es cine de frontera, con una mezcla de viaje físico y mental, que desafía al espectador a sentir y pensar. Su estética combina paisajes extremos, música impactante y luz natural. Además, aunque tiene un aire muy global y se mueve en un entorno internacional, sigue manteniendo sus raíces españolas. Eso demuestra que se puede hablar desde nuestra cultura y, al mismo tiempo, abrir la mirada al resto del mundo.

El trabajo de promoción también es digno de observar: Sirât forma parte de la temporada de premios y, por tanto, sirve de ejemplo de película que puede ganar visibilidad, generar expectativas y conectar con diferentes públicos, sin perder su esencia.

 

Haciendo ruido desde Aragón: Cine que se arriesga
Podemos coger Sirât como inspiración para nuestros propios proyectos. Analizar cómo se crea cada escena, cómo se juega con la luz y la música, y cómo se combina la narrativa personal con escenarios grandes y desafiantes, puede ayudarnos a encontrar nuevas vías creativas para nuestro cine.

Sirât no es solo una película que se lleva premios; es una llamada a la aventura, un recordatorio de que el cine que vale la pena hacer es aquel que explora y que se arriesga. Para Rodar  en  Aragón, esta película puede ser una guía: tradición combinada con ganas de arriesgarse y de abrir caminos. Al final, rodar también es lanzarse, y lanzarse es acordarse de que el cine necesita corazón, un poco de riesgo y, sobre todo, espacio para dejarse llevar.

Add a comment Add a comment

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Previous Post
El Padrino (1972)

Creacion de la atmósfera cinematográfica: La combinación entre luz y sonido

Next Post
Poor Things (2023)

El vestuario como narrador silencioso