El rodaje de la tercera temporada de Daryl Dixon, la esperada secuela de The Walking Dead, ha convertido a Aragón en un escenario de gran relevancia en el mundo de las producciones audiovisuales internacionales. Con un despliegue de medios y recursos sin precedentes, este proyecto ha dejado una huella imborrable tanto en la región como en la industria cinematográfica global.
Aragón, epicentro del apocalipsis zombie
La decisión de rodar en Aragón no fue casual. Los paisajes únicos y desolados de la región, junto con su entorno rural, encajaron perfectamente con la atmósfera postapocalíptica que caracteriza a “The Walking Dead”. Tres localizaciones clave fueron seleccionadas para dar vida a las nuevas aventuras de Daryl Dixon (Norman Reedus) y Carol Pelletier (Melissa McBride): el Pueblo Viejo de Belchite, la antigua vía de tren entre la Central Térmica de Andorra y Samper de Calanda, y El Planerón. Estos lugares no solo aportaron un fondo visual impactante, sino que también se convirtieron en un motor de dinamización económica y turística para la zona.
El Pueblo Viejo de Belchite, con su aura histórica y sus vestigios de la Guerra Civil española, requirió la colaboración del Ayuntamiento de Belchite y la Dirección General de Patrimonio del Gobierno de Aragón para garantizar la conservación del conjunto histórico. Por su parte, la línea ferroviaria en desuso, cedida por Endesa, aportó un escenario perfecto para las escenas de acción más espectaculares de la temporada.
Una producción monumental
El rodaje de la serie en Aragón movilizó a un equipo de más de 350 personas durante dos semanas, con la participación de especialistas llegados desde Estados Unidos para interpretar a los característicos zombies de la franquicia. Aunque en esta ocasión no hubo zombies aragoneses, se incluyó a figurantes locales caracterizados como leprosos, aportando un toque autóctono a la narrativa.
El impacto económico del rodaje fue significativo. Se estima que la producción inyectó más de un millón de euros en la economía local, beneficiando a diversos sectores como el turísmo, la restauración, los servicios de transporte y la construcción de sets. Localidades como Samper de Calanda y Belchite vieron sus alojamientos completos, mientras que las empresas locales encontraron en este proyecto una oportunidad para colaborar con una superproducción de Hollywood.
Retos y logros
A pesar de las complejidades logísticas y climáticas, como las fuertes lluvias causadas por la DANA, el equipo logró completar el rodaje sin retrasos significativos. Bajo la dirección del español Paco Cabezas, la producción sorteó los desafíos con eficacia, consolidando la reputación de Aragón como un destino viable para futuros proyectos cinematográficos.
La seguridad fue un aspecto clave durante el rodaje, con controles estrictos para evitar filtraciones de la trama y garantizar la privacidad del equipo. La presencia de drones no autorizados fue neutralizada rápidamente por las autoridades, preservando la integridad del proyecto.
Aragón en la pantalla
El impacto visual de las localizaciones aragonesas es evidente en el reciente tráiler de la temporada 3 de “Daryl Dixon”, lanzado por AMC. Las imágenes muestran al protagonista recorriendo en motocicleta El Planerón de Belchite y cabalgando por la antigua línea ferroviaria de Endesa. Estas escenas prometen deleitar a los fans de la serie y poner a Aragón en el mapa de los amantes de las producciones audiovisuales.
El tráiler también destaca el impresionante trabajo de dirección y fotografía, que captura la esencia de un mundo postapocalíptico en cada rincón de Aragón. Esta representación no solo atraerá a los seguidores de la serie, sino también a turistas que deseen explorar las localizaciones reales.
Un futuro prometedor
El éxito del rodaje de Daryl Dixon en Aragón abre la puerta a nuevas oportunidades para la región. Tanto la Aragón Film Commission como la Teruel Film Commission han demostrado su capacidad para gestionar grandes producciones, consolidando su posición como referentes en el ámbito audiovisual.
Las autoridades locales y las comisiones cinematográficas ya trabajan en la atracción de nuevos proyectos, aprovechando la experiencia adquirida y el impacto positivo de esta producción. Como resultado, Aragón se perfila como un destino competitivo para la industria del entretenimiento, capaz de albergar superproducciones internacionales y de generar beneficios económicos y turísticos sostenibles.
En definitiva, la tercera temporada de Daryl Dixon no solo representa un hito para los fans de The Walking Dead, sino también un punto de inflexión para Aragón en su camino hacia convertirse en un epicentro del cine y las series internacionales.